29 jul. 2009

El reino por una mojonera

Este lunes a mediodía, cinco ciudadanos del municipio de Cuautitlán (lugar donde abundan manganas y chirimías) fueron agredidos verbalmente y despojados impunemente de una mojonera, misma que habían erigido con piedras de sus propios terrenos. Según declaraciones de los afectados, un grupo de más o menos cincuenta habitantes del municipio colimense de Minatitlán (lugar donde abundas minas de calostro) y entre quienes se encontraban presuntas autoridades municipales y estatales, se les fueron encima a los campesinos cuautitlanenses y les arrebataron su preciada mojonera, procediendo después a destruirla a punta de patadas. “Fue espantoso, nuestra mojonera fue barrida a puntapiés por una turba rabiosa” dijo, visiblemente asuntado, uno de los campesinos agredidos.


La mojonera, una especie de montoncito de piedras colocadas una sobre otra, hasta formar una estructura piramidal de bajo pelo y que sirve para marcar puntos de referencia en un terreno, fue levantado por los cincos cuautitlanenses amparados por un acuerdo ejidal que les permite levantar mojoneras con fines ceremoniales en cualquier punto del ejido, siempre y cuando lo hagan con piedritas de su propiedad. No obstante, al pareceré los agresores alegaron que la mojonera se había levantado a cinco pasos grandotes de la línea imaginaria que separa los estados de Colima y Jalisco con lo que, según ellos, se estaba invadiendo “el territorio libre y soberano de Colima”.


Cabe señalar que el estado de Colima mantiene una pugna ancestral con Jalisco por cuestiones territoriales y, en varias ocasiones, el gobierno colimenses ha manifestado que defenderá, a toda costa, sus límites geográficos. Por su parte, el gobierno de Jalisco alega que sólo está reclamando territorios que siempre le han pertenecido.


Así, debido al asunto de la mojonera de los cinco cuautitlanenses, se revive la vieja rencilla entre Colima y Jalisco y de la cual no se vislumbra todavía ninguna solución legal. En tanto, los agredidos declararon que, al margen de los problemas entre los respectivos gobiernos estatales, ellos sólo piden que se les restituya su mojonera y se les permita transitar libremente por donde se les pegue en gana. De igual manera, se mostraron temerosos de lo que pudiera pasarles a ellos o sus familias, dado que dijeron recibir amenazas por parte de quienes conformaban la violenta turba de colimenses. “Nosotros sólo queremos que nos regresen las piedritas de nuestras mojonera, y que dejen de intimidarnos cada vez que venimos a este pueblo”, insistió otro de los afectados.


Por su parte, el gobierno del estado de Jalisco refirió que habrá de darles apoyo médica y asistencia sicológica a los cinco campesinos agredidos, toda vez que un chequeo de rutina reveló que habían sufrido afectaciones de tipo emocional y sicológico al presenciar la forma tan brutal en que fue destruida su mojonera. Y es que, según fuentes que pidieron guardar el anonimato, el grupo de medio centenar se colimenses se ensañaron con los cinco campesinos originarios de Jalisco: “no conformes con amedrentarlos, los agresores obligaron a los cinco campesinos a mirar cómo bailaban, todos juntos, el son de La Iguana en el mismo lugar donde habían levantado su mojonera”.

27 jul. 2009

Fauna hacendosa

Cuando el explorador y arqueólogo francés Désiré Charnay desembarcó en el puerto de Veracruz, a finales de 1857, lo primero que le llamó la atención era que cientos de buitres, quizás miles, adornaban las azoteas y cornisas de los edificios de la ciudad. Para un europeo que se empeñó en venir a México por el puro interés de levantar un registro arqueológico del llamado nuevo mundo (y que, a juzgar por la gran cantidad de ruinosas ciudades descubiertas, no era tan nuevo), aquella imagen debió parecerle delirante.

En las primeras páginas de su libro “Ciudades y ruinas americanas” Charnay escribió lo siguiente: “Lo que da a la ciudad (de Veracruz) una fisonomía tan particular, es una multitud de innumerables buitrecillos negros que obstaculizan las calles y cubren las casas y los edificios. Apenas se molestan cuando uno pasa entre ellos y, cuando las señoras depositan delante de sus puertas las inmundicias de las casas, se precipitan encarnizadamente para devorarlas. (…) Los zopilotes están encargados de la limpieza de la ciudad y son respetados; una multa bastante fuerte se inflige a quien los mate”.


Charnay no exageraba. Las parvadas de aves de rapiña constituyeron la primera Dirección de Servicios Públicos de uno de los más antiguos municipio de nuestro país. Los buitres, que después fueron considerados como fauna insalubre, serían erradicados de las ciudades para dar paso a la burocracia que habría de diseñar las acciones de gobierno, casi siempre fallidas, para mantener limpios los centros de población.



En los últimos veinte años, se dice, nuestro país avanzó en materia de manejo y control de desperdicios. Se construyeron rellenos sanitarios y se le dio mucha importancia a los sistemas de recolección citadina de basura. Algunas ciudades desarrollaron, incluso, exitosos sistemas de reciclaje. No obstante estos avances, otras tantas ciudades y municipios siguen padeciendo el problema de no saber qué hacer con la suciedad y los desperdicios generados por sus habitantes. Tampoco han sabido educar a los ciudadanos para evitar que sigan ensuciando no sólo su entorno urbano, sino también las reservas de espacios verdes con los que cuentan.


Según estimaciones, la familia mexicana generan, diariamente, de dos a cuatro kilos de basura y, si no hay un buen sistema de recolección en la ciudad, en cinco días cada casa se convertiría en una pestilente covacha. A esta amenaza se suman las reiteradas declaraciones que emiten los titulares de las dependencias encargadas de los servicios públicos, en el sentido que de los rellenos sanitarios municipales están a punto de colmarse. Pero, a saber, esos alarmantes anuncios provocan el efecto contrario al que el funcionario público pretende. Al escuchar o leer la respectiva declaración, los ciudadanos inmediatamente piensas para sí: “qué funcionario tan incompetente, si el relleno sanitario pronto dejará de servirnos, pues ya va siendo hora de que empiecen a construir uno nuevo”. Una reflexión, como se ve, completamente práctica y apegada el sentido común. Y el problema de la basura sigue estando latente.



Una vez expuesto todo lo anterior, llego al punto donde anunciaré que, motivados enormemente al participar en la Convención de Líderes del Siglo XXI y echando por delante nuestro espíritu emprendedor, uno grupo de amigos recién inauguramos nuestro propio negocio. Fauna Hacendosa S. A., es una empresa líder (que cuenta con la certificación STK8i en calidad total) cuyo giro es la venta o renta de buitres y puercos dedicados a la limpieza de desperdicios domésticos. Cada animal que ponemos a disposición de nuestra clientela está especialmente entrenado para devorar todo tipo de deshechos orgánicos que se genera en una casa. Además, dado su natural carácter tranquilo, tanto los buitres como los cerdos pueden fungir como mascotas.


Una vez que un cliente tiene en casa uno de nuestros animales, sólo debe tirar la basura o los deshechos al piso y el buitre o el puerco se comerán hasta el último desperdicio. Deje que nuestros puercos y buitres se encarguen de lo que nuestros gobernantes no pueden hacer: un mundo más limpio.
Milenio-Colima. 26 de julio 2009.

21 jul. 2009

Pague aquí su manda

Ahora que mi compadre ganó la elección, y que ya estamos más desocupados, nos iremos a pagar la manda. Le prometí al Santo Tata Chun, patrono de los aviadores desprotegidos, que todos iríamos hasta su santuario, caminando en cuatro patas, a cantar y a bailar frente a su sepulcro. Saldremos el domingo, por la madrugada. Y, para aquellos que, por flojera o por mañosos, no quieran irse caminando, se les avisa que de todas maneras habrá cinco camiones que nos acompañarán durante todo el corrido hasta Tatachuntla. De igual, si nomás quieren ir de paseo, pues no hay ningún problema. Nada más que ahí sí les pediremos una pequeña cuota.

El viaje durará siete días; y también irá mi compadre, pero él se va ir aparte en su camioneta, porque dice que quiere irse rezando y flagelándose todo el camino. Eso sí, mi compadre dijo que todas las noches, al lugar que lleguemos a descansar, su mujer no estará esperando con una olla de pipián y otra de pozole, y que él pondrá cinco cartones de cerveza.

¿Qué por qué le prometí la manda al Santo Tata Chun?. Bueno, pues porque de pronto vimos que iba a estar muy difícil ganarle al otro partido. Hacía mucho que la gente ya ni nos pelaba. Pero mire, con ayuda de dios todo se puede. Mi compadre y yo decimos que fue un verdadero milagro que los otros perdieran. Fue una ayudadota del cielo, ni quepa duda. Por eso digo que el Santo Tata Chun es bien milagroso. Ahora, la verdad es que no hay que dejar todo en mano de un santo. Uno debe encomendarse a ellos, pero también a uno le toca hacer su parte.

Eso fue lo que les falló a los del otro partido, porque según se sabe, nomás se encomendaron a San Cosme quien, dicen, es un santo que desde hace mucho tiempo no hace milagros. Además, les faltó trabajar y convencer y regalar gorras y camisetas en las colonias. Bueno, el caso es que, además de que les falló su santo, no supieron hacer las cosas como debía.

En cambio nosotros estamos bien contentos por el favor que nos hizo el Santo Tata. Todavía no se me olvida que la maestra Pura, la esposa de don Cenefo, cayó de rodillas en éxtasis místico, cuando le entregaron la constancia de mayoría a mi compadre. Dicen que, además, la maestra Pura empezó a hablar en lenguas y que decías frases como: “Chiquitibumbumbum alacachicachiporra rarara santachún santachún vivayo”. Digan si eso no es un verdadero milagro del Santo Tata, porque la maestra ni siquiera está casada por la iglesia y vive en pecado mortal.

Yo, antes de la elección, fui y le prendí una veladora a su imagen y le dije: “nunca te he pedido nada, pero esta vez quiero que mi compadre gane la votación, si me haces el milagrito te prometo que llevaré a todos los de la colonia en cuatro patas hasta tu santuario”. Y pues lo que sea de cada quien, si el santito nos cumplió, pos también hay que cumplirle.

Así que no se les olvide, este domingo, en la madrugada nos vamos todos en cuatro patas hasta Tatachuntla. Hay que pagarle la manda, pa que nos siga socorriendo.

12 jul. 2009

La alegría de nuestro descontento

Correrán buenos tiempos para los paleontólogos. Los saurios se desperezan, abren la bocaza a todo lo que da para bostezar, y se levantan para avanzar y aplastar lo que hay (¡ay!) a su paso. Algunos columnistas políticos dicen, con extraña algarabía, que este dinosaurio es lo mejor que nos pudo pasar. Y ha de ser cierto, porque ya descubrimos que llevamos en los genes el síndrome de Estocolmo.

En Colima, los ciudadanos optaron (¿optamos?) por mantener en el poder político a un clan que, por su largo historial, ha echado raíces profundas, y parasitarias, en las instituciones de gobierno. Más todavía: le dieron (¡les dimos, dijo el otro!), manga ancha para hacer y deshacer lo que les venga en gana con los poderes legislativo, ejecutivo, y que por supuesto, el judicial. No consideramos esa sana práctica de buscar equilibrios en el poder que les dimos a los nangos.

A partir de unos meses, el congreso y el ejecutivo estatal estarán a disposición de unos cuantos: de esa élite que asume tener derecho a buscar sus propios beneficios por encima de los bienes de una sociedad. ¿Recuerdan? Y así, el Revolucionario Institucional se erigirá como dueño indiscutible de nuestra demarcación, incluyendo algunas conciencias que aquí habitan. Como antaño, desde luego. Esa “nueva actitud” que el tricolor vendió al electorado no borra, de un sexenio a otro, todo el lastre de corrupción y abuso. Quizá me equivoque (me gusta equivocarme), pero lo que veremos en Colima, por lo menos los siguientes tres años, será una descaro y un cinismo que ya vimos en películas superadas.

¿Y acaso vale ponerse la toga de Nostradamus para vaticinar desgracias democráticas? Desde luego que no. A este país y a sus ciudadanos ya les ha pasado todo lo que es posible pasarle a una sociedad. Desde dictaduras hasta sangrientas revoluciones, y lo que hay en medio de ellas. Actualizando el asunto no olvidemos el narco y la delincuencia, infiltrados ambos en el poder político, y que nos azotan con extorsiones, vicios, secuestros y asesinatos. Vaticinarle desgracias a los mexicanos sería como contarles chistes colorados.

Pero otros columnistas, a diferencia de los primeros, no tardarán en lanzar su trillada y patética frase de: “tenemos el gobierno que nos merecemos”; o levantarán las manos al cielo y gritarán para que todos los oigan: “¡democracia, qué te hemos hecho para merecer esto!”. Y hasta desconocerán, o pasarán por alto, que los ciudadanos hicimos lo mejor que pudimos en estas elecciones.

Entonces, antes de que empiece el dramatismo, me anticipo a felicitar a los promotores del voto en blanco. Sin duda que con esa práctica logramos muchas cosas. En principio, la bofetada que les propinamos a los partidos políticos fue demoledora: no dudo que hasta sangraron del hocico. Luego, a fuerza de cachetadas con voto blanco hicimos reflexionar a los políticos (si es que ellos saben lo que eso significa) sobre nuestro desencanto telenovelero.

Además, la candidata que impusimos, Esperanza Marchita, ganó lo que debió ganar (apoyada por el abstencionismo); aunque estoy seguro que, una vez asumido el poder, practicará el nepotismo. No tarda en llamar a sus feas y sangronas hermanas: Desesperanza, Abulia y Desidia, a ocupar algún puesto en su gabinete. Pero eso es lo de menos. Hay que celebrar la victoria de Esperanza Marchita con una mega fiesta emo: ¡Depresivos para todos, yo invito!

Milenio-Colima. 12 de julio 2009




7 jul. 2009

Lejos de Dios

Según nuestro presidente municipal electo, Nabor Ochoa López, "fue un milagro que Martha Sosa perdiera Manzanillo". Lo que nos puede lleva a afirmar que, en efecto, los designios de dios además de inexpugnables, también son inescrutables e inimpugnables. El Iee y el Ife ya son sucursales del cielo.

Y si Dios nos hizo a su imagen y semajanza, también ha de tener un torcido sentido del humor.



(...) Insistió en varias ocasiones, de que el éxito de la contienda tiene designios divinos porque fue la voluntad de Dios, esto es gracias al Todopoderoso, no me canso de repetirlo porque logramos lo que parecía imposible, fuera un milagro, que Martha Sosa perdiera Manzanillo. “Fue posible porque Mario supo conectarse muy bien por su manera de ser, por ser humilde y un candidato de propuestas no de descalificaciones, a la gente le gustó que no cayéramos en provocaciones”, asentó. (El Correo de Manzanillo, Hoy)